LOS
TONTOS DEL SAHARA CATALAN
Los representantes
socialistas tienen que aprender a aceptar el fracaso, hay veces que se
arriesgan sin riesgo a una victoria de “gramo” o de poco peso, oí que parece
más legítima, y desde luego más deportiva, porque en realidad no importa el
tamaño de la mentira, cuando se ha manipulado la totalidad y jurisprudencia del
proceso. Esto es el panfleto propio de la extendida escuela del grupo Puebla de
Latinoamérica.
Pero si eres capaz de conocer
otras culturas, como la que se trasparento en los secretos de la felicidad oriental,
los populismos occidentales, siguen manteniendo el concepto de felicidad
totalmente diferente, caminando junto con el de la opresión, el conflicto
deliberado y la riqueza material, como justificación de los valores inmutables
del poder y de la corrupta pleitesía material, siendo este tipo enfermedad una
trasparente vanidad de aceptación social muy extendida.
Intentar mantener
cierta sincronía con las personas estimando solo la consideración material es de
una opulenta ignorancia mayor a cualquier causa de ceguera visual. Lo cual para
estas personas constituye una gran una desventaja, por situarse constantemente
en el miedo al fracaso, y el miedo a quedarse atrás.
Así están constantemente
avalados y envueltos en esa desamparada situación que cognitiva y dolorosamente
sufren, haciéndonos la vida imposible a todos los demás, llegando a momentos
últimos, que es cuando involucran innecesariamente a sus más secretas espadas
para mantener la causa de empoderamiento, y te lo diré en metáfora, igual que
si estuvieras solo en una Isla, cerca de Santander y sin telefónica.
Con el tiempo, la sabiduría
con cultura nos ofrece un enfoque diferente en la cuestión de la felicidad y la
infelicidad, porque ambos son dos componentes de una vida armoniosa, uno es
imposible sin el otro, como consecuencia de las prisas, envidias e
incapacidades.
En estos momentos en la
Moncloa social-comunista, aunque desde hace tres años intentan buscar un éxito
permanente a todo lo que sin consensuar racionalmente se proponen, tal como se
observa ahora, las circunstancias se ha convertido en una autentica droga, y
así en algún momento, comenzaron a odiarse a ellos mismos por no poder seguir
el ritmo de nuestros humildes sueños, que empezaron a emerger después de tantas
mentiras, manipulación e hipocresías.
Ahora nos damos cuenta
que a más expectativas que anuncian, más fea es la realidad. Sin ningún
pudor solicitan crédito que deberemos pagar los españoles con infinitos
impuestos, y con esa parte del dinero recibido lo filtran a las empresas que
les hacen participes de acciones, gestión y trabajadores, una mordida del 25,
no del 3, pero esta vez, como en tantas otras no sólo será por dinero o poder,
porque siempre habrá algo que eclipsa el triunfo, algo que deja una mota de
suciedad en el puño de una camisa blanca como la salsa de una arepa comprada en
el mercado de Wuhan y se cuela en una
investigación pericial con un error tipográfico tonto.
E incluso si se financia
ocultamente el republicanismo de marfil, para implantarnos con los años, la
peregrina idea del artificioso entendimiento, que en realidad tan sólo posee
una “mafiosa y sostenible progresía”, por encima de los valores naturales del hombre,
del respeto a la justicia o de cualquier orden constitucional que debiera
prevalecer.
Ahora que salió Biden,
preparáis una excursión, recogéis los infiltrados que lleváis trayendo durante
años de la casa vámonos Juana, (jóvenes y mayores), y así todos deberías
instalaros en el Sahara Occidental, que sigue siendo todo vuestro, y no tenéis
precipicios, ni necesitareis dinero.
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