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viernes, 20 de febrero de 2026

Amnistía falsa: un perdón que no perdona...War


 "Amnistía falsa: un perdón que no perdona"

Esta fotografía, capturada por Ronald Peña R. para EFE, muestra a Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, sosteniendo un documento rojo con el escudo nacional, bajo el titular sensacionalista "La 'trampa' de la amnistía en Venezuela: deja a la oposición en manos de tribunales chavistas". La imagen no es un mero ilustrativo; es un artefacto simbólico que encapsula el "paripe" ~esa farsa escenificada~ del régimen chavista, un montaje protocolar que finge cambio mientras perpetúa el control autoritario. Fijémonos, como se sugiere, en las "letras del libro": unas (las del título oficial y el escudo) evocan solemnidad estatal, mientras otras (las del pie de foto y el contexto implícito) revelan la ironía y la manipulación. Esta dualidad tipográfica y visual desmonta la narrativa de reconciliación, exponiendo cómo el régimen utiliza el protocolo diplomático como herramienta geopolítica para mantener el statu quo.

Desde una perspectiva geopolítica, inspirada en pensadores como Carl Schmitt y su distinción entre amigo y enemigo, la imagen ilustra cómo el chavismo ~heredero de la "revolución bolivariana"~ escenifica una amnistía como gesto de pacificación interna, pero en realidad refuerza su soberanía absoluta frente a amenazas externas e internas. Delcy Rodríguez, figura clave en la diplomacia chavista, aparece como la guardiana de un documento que promete "convivencia democrática", pero cuyas letras ~en negrita y cursiva en el titular~ advierten de una "trampa". Las letras "grandes" del libro (el título "Ley de Amnistía" y el escudo con sus elementos heráldicos: el caballo, el trigo, las banderas) simbolizan la continuidad del poder estatal, un diseño protocolar que remite a la tradición republicana venezolana, pero pervertida por el control partidista. En contraste, las "otras" letras ~las pequeñas del pie de foto, que mencionan la aprobación en Caracas y la actualización a las 22:02~ sugieren una urgencia escenificada, un acto performativo que se actualiza en tiempo real para proyectar legitimidad. Este contraste tipográfico no es accidental; en diseño protocolar, la jerarquía visual (tamaños, colores, posiciones) sirve para jerarquizar significados. Aquí, el rojo intenso del documento evoca la sangre revolucionaria chavista, mientras que la mano que lo sostiene ~firme, central~ representa el puño cerrado del régimen, que no suelta el control. Geopolíticamente, esto manifiesta el "paripe" de un gobierno que, ante presiones internacionales (sanciones de EE.UU., críticas de la OEA), finge apertura para deslegitimar a la oposición como "traidora" ~acusada de solicitar intervenciones armadas extranjeras~, sin alterar su alianza con potencias como Rusia, China o Irán, que sostienen su resiliencia autoritaria.

En términos de diseño protocolar, la imagen es un ejemplo magistral de mise-en-scène diplomática, donde cada elemento ~desde la postura de Rodríguez hasta la composición fotográfica~ está calibrado para transmitir autoridad incontestable. Como experto en esta disciplina, recuerdo que el protocolo no es mero ceremonial; es un lenguaje visual que estructura el poder. Aquí, el libro sostenido como un trofeo (no abierto, sino cerrado, impenetrable) simboliza una amnistía opaca, cuya aplicación depende de "tribunales competentes" ~es decir, chavistas~.

Las letras del escudo, con su tipografía serif clásica, invocan la Constitución de 1999, pero las "otras" letras en el contexto (frases como "solicitud de intervención armada extranjera") introducen la exclusión, recordándonos cómo el régimen diseña protocolos para excluir a figuras como María Corina Machado o Leopoldo López, etiquetados como promotores de "acciones armadas contra la soberanía". Este dualismo tipográfico ~letras solemnes vs. letras acusatorias~ revela la farsa: el régimen no cambia; simplemente rediseña su narrativa para aparentar evolución. Filosóficamente, esto evoca a Hannah Arendt en su análisis del totalitarismo, donde el lenguaje y los símbolos se convierten en herramientas de dominación. La imagen no muestra un acto de clemencia, sino un protocolo de contención: Rodríguez, con su expresión "complacida" (como se menciona en el texto), posa como árbitro neutral, pero el diseño visual la posiciona como verdugo disfrazado de conciliadora.

El "paripé" se acentúa en la ambigüedad visual de la imagen, que invita a una lectura geopolítica profunda. El fondo borroso ~posiblemente la Asamblea Nacional~ sugiere un espacio institucional desdibujado, controlado por el chavismo desde hace décadas, donde el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) interpreta la ley a conveniencia. Las letras "unas y otras" encapsulan esta duplicidad: las del documento prometen borrado de registros (Artículo 14), pero las implícitas en las exclusiones (Artículo 9) perpetúan inhabilitaciones políticas. Esto no es cambio; es una maniobra geopolítica para neutralizar a la oposición sin ceder terreno, manteniendo más de 600 presos políticos como rehenes simbólicos. En diseño protocolar, tal composición visual sería reprobable en un contexto democrático genuino, donde la transparencia (por ejemplo, un documento abierto al escrutinio) primaría sobre la opacidad.

En conclusión, la imagen desmonta el artículo periodístico al revelar lo que el texto solo insinúa: el régimen chavista escenifica una amnistía como protocolo de supervivencia geopolítica, fingiendo reconciliación mientras afianza su autoritarismo. Las letras del libro ~solemnes en apariencia, excluyentes en esencia~ expresan el núcleo del "paripé": un diseño visual que perpetúa la ilusión de cambio sin alterar la estructura de poder. Esta farsa no solo engaña internamente, sino que desafía a la comunidad internacional a cuestionar si intervenciones pasadas (como las ofertas de EE.UU. rechazadas por Maduro) fueron en vano. Como filósofo mundano, urjo a ver más allá de la superficie: en geopolítica, las imágenes no mienten; solo los regímenes que las manipulan lo hacen.

Critica visual

El libro rojo con la etiqueta blanca pegada ("Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática"). El título lo clava:

·      El libro cerrado = "no perdona" (opacidad, no se abre al escrutinio real).

·      El rojo bolivariano intacto = "amnistía falsa" (mismo color ideológico del régimen, no un cambio genuino).

·      La etiqueta blanca como parche improvisado, una etiqueta de quita y pon = el "perdón" superficial que tapa las trampas (exclusiones por "intervención armada extranjera" que amenazan a Machado, López, Ledezma, etc.).

·      La pose "complacida" de Delcy = finge magnanimidad ("hay que saber pedir perdón", como dijo ella al promulgarla), pero el título lo desmonta como farsa.



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