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jueves, 26 de junio de 2025

Estrategia silente: anatomía de una operación política prefigurada.... No me extrañaras.

 


Estrategia silente: anatomía de una operación política prefigurada.

Por un testigo más, de los hechos

En la historia política contemporánea de España, pocos episodios han evidenciado con tanta claridad la distancia entre el discurso público y la praxis estratégica como el proceso que culmina en la Ley de Amnistía aprobada en 2025. Si bien los medios de comunicación han relatado este suceso como una maniobra coyuntural para garantizar la gobernabilidad tras unas elecciones fragmentadas, lo cierto es que esta operación fue diseñada más de una década atrás, en los años de Gobierno de Mariano Rajoy, cuando el silencio inusitado del PSOE escondía una arquitectura política de enorme envergadura. Como testigo directo de ese proceso, puedo afirmar que la estrategia fue articulada, deliberada y orientada a la transformación estructural del Estado.

El silencio que habla: PSOE en la era Rajoy

Durante décadas, el Partido Socialista Obrero Español cultivó una identidad de oposición frontal, combativa y mediatizada. Sin embargo, entre 2011 y 2018, cuando el Partido Popular gobernaba con Rajoy al frente, el PSOE adoptó una postura de oposición aséptica, casi etérea. Este silencio fue tan notorio como sospechoso. Lejos de ser un repliegue táctico, aquel silencio operaba como tapadera para un diseño que trascendía el corto plazo.

En aquel tiempo, desde sectores nucleares del socialismo español, especialmente orbitando alrededor del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, se gestaba un plan a medio plazo que vinculaba a distintos actores: sectores independentistas catalanes, la izquierda aberzale, el PNV y cuadros orgánicos del propio PSOE. El objetivo último: abrir el camino hacia una España de corte federal o, si las circunstancias lo permitieran, republicana, desplazando paulatinamente los fundamentos monárquicos y centralistas de la Constitución de 1978.

La ingeniería de una tensión: el "asalto independentista" como herramienta

Aquel plan no pretendía, como muchos creen, una victoria real de la causa independentista, sino instrumentalizarla como vector de desestabilización institucional. El procés catalán, lejos de ser un fenómeno espontáneo o unilateral, fue, en parte, inducido, tolerado y finalmente capitalizado por quienes vieron en la fractura territorial una oportunidad para desarticular el orden constitucional sin disparar una sola bala.

La estrategia consistía en permitir que el independentismo tensionara las costuras del Estado hasta el punto de quiebre. Si la independencia fracasaba (como efectivamente ocurrió), sería el Estado el que debería "reconciliarse", y ese proceso de reconciliación sería conducido por quienes habían alentado el conflicto desde las sombras. La amnistía no fue una concesión; fue el paso final de una operación cuidadosamente trazada.

La reconfiguración del poder: alianzas tácticas y captura institucional

El éxito de esta maniobra requirió tres elementos clave:

1.    La cooptación de los partidos nacionalistas periféricos tales como PNV, ERC, EH Bildu, mediante la oferta de una arquitectura federal a medio plazo.

2.    La desactivación del control judicial mediante la penetración política del Tribunal Constitucional, cuya presidencia, en manos del magistrado Cándido Conde-Pumpido, ha resultado esencial para legitimar la ley de amnistía con una ajustada mayoría.

3.    La deslegitimación del adversario: la figura de Mariano Rajoy fue erosionada internamente hasta facilitar su caída a través de una moción de censura coordinada, dando paso a la ejecución formal del plan bajo el gobierno de Pedro Sánchez.

La operación institucional fue tan sofisticada como inquietante: la política sustituyendo a la justicia, el Ejecutivo interviniendo el Legislativo, y el Constitucional subordinado al relato gubernamental.

La amnistía de 2025: epílogo o prólogo

Lejos de ser un gesto de paz civil, la amnistía aprobada por el Tribunal Constitucional en junio de 2025 representa un acto de refundación institucional encubierto. Esta ley no repara; reprograma. Su función no es restaurativa, sino fundacional: inaugura un nuevo marco de convivencia basado en la negociación continua con los poderes territoriales, a expensas de la soberanía común.

El discurso oficial proclama “reconciliación”, pero en realidad consagra la victoria estratégica de quienes diseñaron, promovieron y ahora cosechan los frutos de un conflicto cuidadosamente amplificado. La renuncia al juicio penal no es solo una cesión jurídica, sino la legitimación de una lógica de poder alternativa, ajena a la tradición constitucional y profundamente pragmática en su esencia.

En definitiva

El proceso que se inició en el silencio del PSOE bajo el mandato de Rajoy no fue una pausa política, sino el sigilo propio de una operación quirúrgica. Hoy, la amnistía aparece como un acto final o quizá inicial, de una transformación profunda del sistema político español. Como testigo directo de los orígenes de esta trama, afirmo con contundencia que nada de esto ha sido improvisado.

La historia futura juzgará si esta estrategia fue un acto de lucidez política o de corrosión institucional. Pero lo cierto es que su ejecución demuestra que, en democracia, la mayor amenaza no siempre proviene del ruido, sino del silencio que conspira.


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