REFERENCIA APICE

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martes, 23 de diciembre de 2025

El camaleón estatista..... corazón frio.

 


El camaleón estatista:

Jordi Sevilla entre el apocalipsis de Zapatero y la purga de Sánchez

 

El eterno retorno del tecnócrata

Resulta fascinante, desde una óptica de la sociología política contemporánea, observar la metamorfosis de Jordi Sevilla. Estamos ante un espécimen singular de la fauna política española: el "Sargento de Hierro" de la socialdemocracia orgánica que, tras haber sido arquitecto de los cimientos del desastre durante el septenio de José Luis Rodríguez Zapatero, se presenta hoy ante el altar de la opinión pública como el purificador encargado de exorcizar los excesos del sanchismo. Esta pirueta dialéctica merece un análisis que trascienda la mera anécdota biográfica para adentrarse en la fenomenología del control político.

El pecado original: La eficiencia como eufemismo

Sevilla emergió en el gabinete de Zapatero no como un gestor, sino como un visionario de la demagogia estructural. Bajo el paraguas de la "modernización", su paso por el Ministerio de Administraciones Públicas fue un ejercicio de equilibrismo entre la teoría académica y la pulsión de control. Su famosa cruzada contra el "puesto para toda la vida" no fue, como pretendía vender, un intento de meritocracia liberal, sino un sutil mecanismo de erosión de la independencia del funcionariado. Al debilitar la inamovilidad, Sevilla no buscaba ciudadanos más servidos, sino servidores más dóciles. Es la ironía suprema del tecnócrata: intentar justificar un régimen de poder omnímodo bajo el disfraz de una eficiencia que, finalmente, desembocó en la crisis sistémica de 2008.

El "exilio" dorado y el síndrome del salvador

Tras su paso por Red Eléctrica ~donde descubrió que el control político tiene límites cuando choca con la jerarquía del dogma ministerial~, Sevilla ha iniciado una suerte de cruzada moral. Es tierno, cuando menos, observar a quien fuera responsable del programa económico de Pedro Sánchez en 2015 denunciar ahora el "cesarismo" del actual Ejecutivo. El hombre que diseñó las herramientas de intervención estatal que hoy utiliza el sanchismo se escandaliza ahora de que el martillo que él mismo forjó golpee con demasiada fuerza.

En sus recientes intervenciones de 2024 y 2025, Sevilla despliega una retórica académica impecable para diagnosticar las patologías de un sistema que él mismo ayudó a inocular. Su intento de "purgar" el sanchismo desde las columnas de opinión y los foros de pensamiento se percibe como el lamento del alquimista que, tras crear un homúnculo ingobernable, pretende darnos lecciones sobre ética de laboratorio.

Conclusión: La paradoja del sargento socialista

En última instancia, la trayectoria de Jordi Sevilla es el testimonio de una ambición que nunca ha abandonado la pulsión del mando. Detrás del analista ponderado y el crítico feroz, subyace el mismo "sargento socialista" que confunde la gestión pública con la ingeniería social. Su crítica a Sánchez no nace de una súbita conversión al liberalismo democrático, sino de la frustración de quien ve su modelo de "control ilustrado" superado por un pragmatismo mucho más voraz y menos sofisticado.

Sevilla nos propone purgar el presente regresando a un pasado de zapaterismo nostálgico, olvidando que para curar una enfermedad rara vez conviene recurrir al virus que inició la pandemia. Es, en definitiva, el eterno retorno de una élite que, tras arruinar el barco, pretende vendernos ahora el manual de instrucciones para el naufragio.

 


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