REFERENCIA APICE

REFERENCIA APICE

domingo, 30 de noviembre de 2025

Estas actitudes, absorbidas de niño, pueden envenenar tu vida... Where's My Love?

 


Estas actitudes, absorbidas de niño, pueden envenenar tu vida

Toda familia tiene reglas y normas de comportamiento tácitas, pero nadie las menciona abiertamente. A veces son positivas y útiles, y a veces tóxicas. En cualquier caso, estos poderosos mensajes de la infancia se convierten en una parte inconsciente de la personalidad y la vida adulta.

Lee la lista a continuación y piensa si alguna de estas reglas familiares tácitas te resulta familiar. ¿Quizás tu familia cumplía una, dos o incluso más?

Mientras lees la lista, anota todas las frases que reconoces. Estos son los mensajes que rondan tu cabeza y que aún influyen en tus emociones y decisiones. El simple hecho de ser consciente de esto puede darte la energía y la libertad para superarlos. Podrás controlarlos en lugar de dejar que dominen tu vida.

1.       La familia siempre es lo primero;

2.       Querer algo para ti mismo es egoísta;

3.       Necesitar algo es egoísta;

4.       Las emociones son un signo de debilidad;

5.       Las necesidades son un signo de debilidad;

6.       No hagas preguntas;

7.       No tengo necesidades;

8.       No hables;

9.       Tus emociones negativas causan problemas a los demás;

10.    No traigas ningún dolor a la casa;

11.    Actúa siempre como si todo estuviera bien, incluso si no es así;

12.    No hables de nada importante;

13.    No menciones nada negativo;

14.    No muevas el barco;

15.    Están prohibidas las peleas (conflictos);

16.    No hagas ruido;

17.    Guárdate tus problemas para ti;

18.    Descúbrelo tú mismo;

19.    No seas una carga;

20.    No hables de cosas desagradables;

21.    El silencio es malo, siempre hay que rellenarlo con algo;

22.    No seas mejor que tus padres;

23.    No eclipses a los demás miembros de la familia;

24.    El que grita más fuerte gana;

25.    No molestes a tu padre (o a tu madre);

26.    No confíes en nadie fuera de tu familia;

27.    Algunas cosas deben mantenerse en secreto para todos fuera de la familia;

28.    Actúa como si no vieras *nada*;

29.    Los amigos te traicionarán. Solo puedes confiar en tu familia;

30.    No hay nada malo en mentir de vez en cuando;

31.    Está bien mentir por el bien;

32.    Cualquier mentira está bien;

33.    Si no reconocemos algo, no existe.

 

Cada uno de estos mensajes causa daño, predisponiéndote a un mal comportamiento en la edad adulta, pero las reglas 21 a 33 son especialmente dañinas, ya que abordan el abandono emocional que sufriste en la infancia. Todas te obligan a sacrificarte por lo que parece ser el bien mayor: el bien de tu familia: guarda tus necesidades y sentimientos para ti mismo, no crees problemas, no los compartas, no muestres tus emociones y (quizás) ni siquiera las sientas. Sobre todo las negativas.

Si estas normas tácitas fueron aceptadas en tu familia, de adulto te sientes profundamente incompetente y solo, como si no estuvieras en igualdad de condiciones con los demás. Tiendes a fingir o exagerar la realidad, eres incapaz de resistirte a quienes quieren aprovecharse de ti, tienes dificultades para gestionar tus emociones, a menudo te sientes confundido, tienes una actitud negativa hacia ti mismo y, en general, te sientes infeliz.

Pero hay buenas noticias: estas actitudes tóxicas se pueden superar.

4 pasos para superar las reglas familiares tácitas:

 

Paso 1: Toma consciencia de las reglas que se te han arraigado. Mantén tu lista a mano y revísala con regularidad.

Paso 2. Sé consciente: observa cada vez que una de estas reglas se presente. Estar consciente es la mitad de la batalla.

Paso 3. Crea una regla compensatoria y útil para contrarrestar cada regla perjudicial. Por ejemplo, "No hables de..." se convierte en "Habla de...". O "Tus emociones negativas son angustiosas para los demás" se convierte en "Mis emociones negativas no angustian a los demás si las expreso de forma saludable".

Paso 4. Intenta dominar lo que te faltaba de niño: el propósito, el valor y la validez de tus emociones. Tus sentimientos te guiarán si empiezas a escucharlos, usarlos y gestionarlos. Nunca es tarde para aprender esto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario