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viernes, 16 de enero de 2026

Cuando el elogio reemplaza al escrutinio.....Este año no.

 


Cuando el elogio reemplaza al escrutinio: Cómo se normaliza el poder en el periodismo corporativo

Existe un género en auge en el periodismo económico europeo que merece mayor atención. No se trata de periodismo de investigación ni de comentario analítico, sino de algo más sutil y consecuente: la legitimación del poder a través de la narrativa.

Un artículo reciente, en The Objetiv por  Fernando Cano, que describe el primer año de la presidencia de Marc Murtra en Telefónica es un ejemplo clásico. Enmarcado como una evaluación de liderazgo y estrategia, el artículo funciona en última instancia como un mecanismo de consuelo: tranquiliza a los inversores, neutraliza la influencia política y convierte las decisiones controvertidas en actos de virtud directiva.

La afirmación central se repite con insistencia: Murtra es retratado como un ejecutivo "independiente", capaz de resistir la presión gubernamental mientras toma decisiones difíciles pero necesarias. Sin embargo, esta afirmación se derrumba ante un escrutinio mínimo. El propio artículo reconoce que su nombramiento fue el resultado de un acuerdo negociado entre el gobierno español, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y los principales accionistas institucionales. En cualquier debate serio sobre gobierno corporativo, este punto de partida exigiría un examen riguroso de las salvaguardias, los incentivos y los controles sobre la influencia política. En este caso, la independencia no se analiza; se declara y se presupone.

Esta no es una omisión menor. En empresas donde el Estado es un accionista significativo y hay activos estratégicos involucrados, la independencia no es una cualidad personal, sino una condición institucional. Debe demostrarse a través de mecanismos de gobernanza, no afirmarse mediante el tono.

Igualmente revelador es cómo el artículo aborda las decisiones más controvertidas de Telefónica: despidos masivos, recortes de dividendos y la venta de activos en Latinoamérica. Estas medidas se presentan como evidencia de valentía y responsabilidad, pero nunca se someten a un análisis comparativo o contrafactual. No se realiza una evaluación comparativa con sus pares europeos, no se discuten estrategias alternativas ni se evalúan los costos de oportunidad a largo plazo. La reducción de personal se confunde con la modernización; la reducción de personal se confunde con la estrategia.

Tampoco existe un compromiso serio con el impacto social. Miles de despidos quedan reducidos a una nota al pie de página gerencial, desprovistos de sus implicaciones para el capital humano, la capacidad de innovación y los ecosistemas económicos regionales. Para una empresa que opera infraestructura crítica, esta omisión no es accidental, sino ideológica. El artículo adopta una perspectiva estrecha, centrada en los accionistas, al tiempo que la presenta como un realismo neutral.

Metodológicamente, el artículo se basa en gran medida en fuentes anónimas: «ejecutivos de la industria», «personas familiarizadas con el proceso», «quienes vivieron la transición». Dichas fuentes pueden justificarse en circunstancias excepcionales, pero en este caso sustituyen a la evidencia. No se citan documentos, ni divulgaciones a nivel de junta directiva, ni presentaciones regulatorias. Las afirmaciones se multiplican; la verificación desaparece. Lo que queda es una narrativa protegida por la opacidad.

Retóricamente, la metáfora cumple la función que deberían cumplir los datos. Los «cálices envenenados» y las «herencias tóxicas» reemplazan los modelos, los escenarios y el análisis de sensibilidad. Se presentan proyecciones optimistas para 2026 sin suposiciones, riesgos ni contexto macroeconómico. Esto no es un análisis prospectivo; es una narración con fecha límite. El efecto acumulativo es preocupante. El artículo no cuestiona el poder, sino que lo acompaña. No cuestiona la proximidad político-corporativa, sino que la normaliza. Y al hacerlo, ejemplifica un problema más amplio en el periodismo económico europeo: el abandono sigiloso del escrutinio adversario en favor de un consenso que facilita el acceso.

Esto es importante. En una era marcada por la creciente participación del Estado en sectores estratégicos, la difuminación de los límites entre la política y el gobierno corporativo, y la creciente desconfianza pública, el periodismo que confunde la tranquilidad con el análisis se convierte en parte del propio problema de gobernanza.

Cuando el periodismo deja de plantear preguntas incómodas, no se vuelve neutral. Se vuelve útil para quienes ya deciden.


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