REFERENCIA APICE

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viernes, 23 de enero de 2026

Queridos Reyes Magos de Bruselas....Deseo suave.

 


Queridos Reyes Magos de Bruselas:

Este año queremos fusionarnos.

Hay tradiciones que no mueren nunca. La lotería de Navidad, el discurso sobre Europa “en una encrucijada” y, cómo no, las grandes telecos escribiendo a Bruselas para pedir que, esta vez sí, les dejen concentrar el mercado.

El último ejemplo nos lo ofrece Telefónica y sus homólogas continentales, que han decidido que 2026 es el año ideal para que la Comisión Europea olvide décadas de Derecho de la Competencia, se quite la toga y abrace la causa superior de la escala. Porque si no hay escala, nos dicen, Europa caerá; y si Europa cae, será culpa de que había demasiadas empresas compitiendo.

Un drama.

El artículo de Cano en The Objetive  financiado ~en espíritu, si no en factura~ por Telefónica nos sitúa en una escena ya clásica: las grandes operadoras europeas peregrinando a Bruselas para solicitar, una vez más, que la Comisión Europea tenga un momento de debilidad regulatoria y permita lo que hasta ahora ha considerado pecado mortal: pasar de cuatro operadores a tres sin confesión previa ni penitencia estructural.

El tono del texto es el de quien no pide privilegios, sino “condiciones para competir”. La palabra oligopolio no aparece; mercado cautivo tampoco. En su lugar, encontramos eufemismos más elegantes: escala, inversión, resiliencia, competencia global. Todo muy propio de un foro organizado por quienes serían, casualmente, los principales beneficiarios de la reinterpretación normativa solicitada.

El núcleo doctrinal del artículo es conocido y repetido con admirable perseverancia:

Europa está fragmentada, Estados Unidos y China no; luego Europa debe concentrarse. Desde el Derecho Internacional de las Telecomunicaciones, este razonamiento es tan atractivo como jurídicamente tramposo. Compara mercados que no son comparables:

·      EE. UU. no tiene un derecho de competencia constitucionalizado como el europeo.

·      China no tiene competencia, tiene política industrial.

·      La UE, en cambio, tiene mercado interior + competencia + protección del consumidor, y eso no es un bug, sino el sistema.

El artículo asume ~sin demostrar~ que menos operadores implican más inversión, obviando décadas de evidencia empírica ambigua y la experiencia europea reciente, donde muchas fusiones “pro-inversión” terminaron en:

·      subidas de precios,

·      menor presión innovadora,

·      y una creatividad infinita para eludir remedies.

Pero esta vez, nos dicen, será distinto. Como toda buena carta a los Reyes Magos

Cuando competir se vuelve incómodo

El mensaje central es tan sencillo como conmovedor:
cuatro operadores son demasiados, tres son virtuosos, y dos ~si nadie mira~ ya serían casi poesía industrial.

Durante años se nos explicó que la competencia era buena para el consumidor. Ahora descubrimos que, en realidad, la competencia agota, desgasta márgenes y obliga a invertir antes de tener permiso político para hacerlo.

La solución, naturalmente, no es innovar más ni arriesgar capital propio, sino pedir a la UE que reinterprete sus propias normas. No cambiarlas ~eso sería vulgar~, sino aplicarlas con cariño.

El fetiche de la inversión futura

El argumento estrella vuelve a escena, con la insistencia de un villancico mal cantado:

Si nos dejan fusionarnos, prometemos invertir.

Es una promesa maravillosa porque no es jurídicamente exigible, no tiene calendario y siempre puede reinterpretarse. El TJUE, sin embargo, ha tenido la mala educación de recordar en casos como CK Telecoms que las promesas no compensan estructuras de mercado dañadas.

Pero no dejemos que la jurisprudencia estropee una buena historia.

Los remedies: ese aguafiestas llamado Derecho

Uno de los pasajes más sinceros del artículo es cuando se lamenta que los remedies “debilitan las sinergias”.

Es cierto. También los cinturones de seguridad debilitan la emoción de conducir rápido.
Y los antibióticos arruinan una infección perfectamente organizada.

Los remedies existen porque la fusión ya ha creado un problema. Pedir fusiones sin condiciones es como pedir indultos preventivos: confíen en nosotros, esta vez no abusaremos del mercado.

Curiosamente, eso mismo dijeron siempre todos los monopolios… justo antes de comportarse como monopolios.

Europa del Este: esos ingratos

El artículo menciona con visible fastidio a ciertos Estados miembros del Este que no quieren facilitar el festival de fusiones porque prefieren proteger a sus operadores locales.

Una postura incomprensible, desde luego. ¿Cómo se atreven a no celebrar que tres gigantes occidentales compren, concentren y gestionen sus mercados “por eficiencia”?
Gente sin visión europea. Sin fe. Sin espíritu navideño.

Telefónica y la nostalgia del monopolio ilustrado

Hay algo entrañable en todo esto. Telefónica, ex-monopolio histórico, vuelve a Bruselas no para pedir privilegios ~Dios nos libre~, sino para recordar lo bien que funcionaban las cosas cuando había menos competencia y más estabilidad.

No lo dicen así, claro. Lo llaman certidumbre regulatoria.
Antes se llamaba posición dominante.

Epílogo: Bruselas no cree en milagros

El problema de esta carta a los Reyes Magos es que Bruselas ya no cree en magia. Cree en mercados, en incentivos y en sentencias del TJUE que recuerdan, una y otra vez, que:

·      no hay derecho a fusionarse,

·      no hay derecho a ser grande,

·      y mucho menos derecho a reducir la competencia porque “esta vez lo prometemos”.

Las telecos seguirán escribiendo cartas.
La Comisión seguirá escuchando con gesto serio.
Y el Derecho de la Competencia seguirá haciendo lo que siempre ha hecho: arruinar fantasías corporativas con hechos, análisis y jurisprudencia.

Porque los Reyes Magos ya no están.
Pero DG COMP sí.


** DG COMP es el guardián del libre mercado europeo: (Directorate-General for Competition) es el órgano de la Comisión Europea encargado de:

·       aplicar el Derecho de la Competencia de la UE,

·       controlar las concentraciones y fusiones entre empresas,

·       perseguir cárteles y abusos de posición dominante,

·       supervisar ayudas de Estado que distorsionen el mercado interior.

Su base jurídica está, principalmente, en: artículos 101 y 102 del TFUE (cárteles y abusos),y en el Reglamento de Concentraciones (EUMR).

(DG COMP es: la oficina de Bruselas que dice “no” cuando las grandes empresas dicen “tranquilos, no va a pasar nada”.)
no elegido por las empresas,
poco sensible a cartas a los Reyes Magos,
y peligrosamente aficionado a los datos, no a las promesas.


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